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Quotes

"The gap between those who worship different gods is not so wide as the gap between those who worship and those who don't."
C.S. Lewis

Cómo mejorar la comunicación en nuestras familias

¿Sabemos realmente lo que piensan y sienten nuestros hijos?          

 La familia, principal institución de nuestras sociedades, es un sistema complejo y abierto, es decir,  los hijos están constantemente expuestos a  influencias externas de todo tipo. Por lo mismo prohibir nunca dará  la seguridad que otorga el comunicar lo que sentimos y creemos. Una buena comunicación es el camino más seguro para llegar a consolidar una familia unida. Conocer las inquietudes y estar en sintonía con  los procesos emocionales de cada uno de los hijos es, sin duda, el gran desafío de los padres en el sistema educativo.

La sobrecarga de  trabajo, el cansancio, el escaso tiempo  para compartir,  son muchas las variables involucradas que finalmente redundan en una mala relación. Según estudios del psicólogo K. Steede, publicados en el libro “Los diez errores más comunes de los padres y cómo evitarlos, existe una tipología que clasifica a los padres según el   nivel de respuesta que estos  ofrecen a sus hijos y su menor o mayor capacidad  a la hora de comunicar un mensaje.

Los cuatro tipos de padres  a continuación descritos representan el prototipo  de una conversación  hermética, En donde finalmente no se transmite nada y el mensaje se pierde:

  • Los padres autoritarios: temen perder el control de la situación y utilizan órdenes, gritos o amenazas para obligar al niño a hacer algo. Tienen muy poco en cuenta las necesidades del niño y transmiten el mensaje de que los padres no están interesados en lo que el niño sienta o tenga que decir. Se erigen en la autoridad por la fuerza.
  • Los padres que hacen sentir culpa: interesados (consciente o inconscientemente) en que su hijo sepa que ellos son más listos y con más experiencia, estos padres utilizan el lenguaje en negativo, infravalorando las acciones o las actitudes de sus hijos. Comentarios del tipo "no corras, que te caerás", "ves, ya te lo decía yo, que esa torre del mecano era demasiado alta y se caería" o, "eres un desordenado incorregible". Son frases aparentemente neutras que todos los padres usamos alguna vez. El problema es que sean tan habituales que desmerezcan los esfuerzos de aprendizaje de nuestro hijo y le conviertan en una persona dubitativa e insegura.
  • Los padres que quitan importancia a las cosas: es fácil caer en el hábito de restar importancia a los problemas de nuestros hijos sobre todo si realmente pensamos que sus problemas son poca cosa en comparación a los nuestros. Comentarios del tipo "¡bah, no te preocupes, seguro que mañana vuelven  a ser amigas!", "no será para tanto, seguro que apruebas, llevas preparándote toda la semana" pretenden tranquilizar inmediatamente a un niño o a un joven en medio de un conflicto. Pero el resultado es un rechazo casi inmediato hacia el adulto que se percibe como poco o nada receptivo a escuchar. Con este tipo de respuestas sólo lograremos alejar a nuestro hijo de nosotros y comunicarle que no nos interesan ni sus problemas ni sus sentimientos o que los consideramos de poca importancia, opinión de la que es fácil derivar "luego, yo tampoco les intereso".
  • Los padres que dan conferencias: la palabra más usada por los padres en situaciones de "conferencia o de sermón" es: deberías. Son las típicas respuestas que pretenden enseñar al hijo en base a nuestra propia experiencia, desdeñando su caminar diario y sus caídas. "Deberías estar contento, la fiesta de cumpleaños ha sido un éxito" o "deberías saber que tu profesor sólo quiere lo mejor para ti". Así estamos dejando de escuchar y de interesarnos por lo que realmente el niño o el joven está sintiendo o pensando. Después de respuestas de este tipo, nuestro hijo dará media vuelta y probablemente pensará: "ya está otra vez diciéndome lo que tengo que hacer”.Este tipo de conversaciones cerradas no generan vínculos ni permiten el entendimiento entre padres e hijos. Escuchar es la clave a la hora de comunicar. La comunicación es el arte de escuchar, interpretar y saber ocupar las palabras adecuadas que expresen con precisión lo que nuestros sentimientos quieren  decir. Crear una ambiente de complicidad,  de unión y afecto es necesario para el desarrollo emocional e intelectual de los hijos, por lo mismo le ofrecemos  una lista de  recomendaciones para evitar conflictos y mejorar nuestras relaciones.

Recomendaciones

Cuando sus hijos quieran hablar, pongan toda la atención en ellos. Dejen a un lado el periódico o la televisión.

* Escuchen con calma y reflexión, tanto para oír como para comprender, el punto de vista de sus hijos.

* Sean educados y amables, como si hablasen con un extraño. Si su tono aumenta o se vuelve furioso, el de su hijo, seguramente, les seguirá.

* No juzguen a sus hijos. Sólo traten de entender sus sentimientos.

* Estén dispuestos a hablar de todo tipo de temas. Que sus hijos siempre puedan recibir una respuesta de ustedes, aunque luego no la acepten.

* Cuando algún comentario, idea o pregunta de sus hijos les parezca descabellada o ingenua, no se ría, les empequeñezca o humille.

* Estimulen a sus hijos a participar en tareas que ellos mismos elijan, estas actividades pueden reportarles mucha confianza en ellos mismos.

* Traten de alentar a sus hijos para que participen en las decisiones y trabajos familiares junto con ustedes.

* Trate de elogiarles con frecuencia y adecuación, es decir, cuando lo merecen (nunca lo hagan por norma). Digan específicamente qué es lo que les ha gustado. Recuerden que muchas veces nos acostumbramos a dar por hecho lo bueno y sólo nos fijamos en lo malo para criticarlo.

* Animen a sus hijos a que aporten ideas en las conversaciones, escúchenlas con educación (no las menosprecien) y respondan lo que piensan sobre estas ideas honestamente, pero con mucho tacto y respeto. La tolerancia es lo fundamental para la convivencia.

* Es necesario para sus hijos el desafiarles en sus opiniones y costumbres. De este modo tratan de conseguir la separación y encontrar su propia identidad de adulto.

El trabajo constante para una buena comunicación familiar es un trabajo conjunto. Tanto  padres como  hijos deben poner de su parte para crear un ambiente que favorezca la comunicación.

Qué pueden hacer los hijos.

* Los padres no son el enemigo y, por tanto, no hay que mirarlos como tal. Su deseo es el bien para sus hijos, vosotros, pero la forma de demostrarlo no siempre va a estar de acuerdo con la vuestra.

* Tratad de escuchar a vuestros padres con la mente abierta, poneos en su lugar, en la época que les tocó vivir. Mirad la situación desde su punto de vista.

* Si compartís vuestros sentimientos con vuestros padres, les será más fácil comprenderos. Sus sentimientos también saldrán más a la superficie y el diálogo no será tan agresivo.

* Mostrad respeto por vuestros padres de la misma forma en que lo haríais con un extraño. La educación, la tolerancia y la empatía son la base de una buena comunicación.

* Hay que entender que los padres, como personas que son, tiene sus propias inseguridades, sentimientos y necesidades.

* Asuman y cumplan con las responsabilidades que tienen en la escuela y en el hogar. Si los padres ven a sus hijos como responsables, tendrán más confianza para darles independencia.

* Cuando haya que hacer una crítica a la familia, no se debe plantear sin más; de esta forma parece un reproche. Se tiene que presentar además una sugerencia para corregir aquello con lo que no estamos de acuerdo.